miércoles, 6 de febrero de 2008

La competencia china cercena el cultivo de cactus en La Aldea


COÑO CON LO JODIDOS CHINOS. PERO CON LA NUEVA CARRETERA ESTO VA A CAMBIAR
Hace aproximadamente una década, el cultivo del cactus se planteó en La Aldea de San Nicolás, si no como alternativa, si como algo complementario al del tomate, arrancando con la iniciativa de Cactus-Aldea y siguiendo posteriormente con plantaciones de varios productores locales. Entonces aparecieron los chinos.
Francisco del Toro Valencia y su hermanos se animaron hace ya unos años a cultivar cactus, algo que parecía ser una alternativa al monocultivo del tomate y a las fluctuaciones que sufre este producto con demasiada frecuencia.
Según cuenta Francisco, al principio todo fue bien y un intermediario alemán que opera desde Tenerife les compraba toda la producción y les facilitaba la semilla. La unidad llegó a alcanzar hasta los tres euros, lo que hacía muy entable el cultivo. Francisco no sabe bien cuando entraron los chinos en el mercado, pero lo que si es cierto es que al principio lo hicieron como compradores de plantitas que ellos luego cultivaban en su suelo. En pocos años, la producción asiática copó todos los mercados europeos, sobre todo el alemán, y los cactus ahora se venden, como mucho, a ochenta céntimos de euro, lo que ha hecho que los productores se replanteen el seguir con las explotaciones.
Para Francisco del Toro Valencia y sus hermanos, «el corto ciclo del cactus se acabó en La Aldea, al menos para nosotros, porque ya no merece la pena seguir con algo que un día fue rentable y que los chinos han conseguido que deje de serlo».
Actualmente quedarán en estos cultivos familiares unas 150.000 matas de cactus de la variedad Grusoni que se comercializarán por la vía tradicional con Tenerife. Después habrá que pensar en otras alternativas, como puede ser la producción de frutas y hortalizas para el mercado interior de Gran Canaria, una iniciativa que están siguiendo muchos agricultores aldeanos que se han apartado del cultivo del tomate.
Especialistas consultados por nuestro periódico y que llevan años estudiando todas las posibilidades que puedan existir para diversificar las producciones agrícolas aldeanas coinciden en desechar el cactus como cultivo complementario, como también lo hacen con el de las proteas, que está dando muy buenos resultados en zonas de las medianías de Gran Canaria, pero que en este municipio no podrá ser factible, dada la gran cantidad de fosfatos que existe en casi todo su suelo agrícola.
Los mismos especialistas consideran que, en un inmediato futuro, al cultivo del tomate se dedicarán los que consigan 15 kilos por metro cuadrado, con fruta de calidad y aplicando las nuevas tecnologías, mientras que el resto tendrá que dedicarse a cultivar frutas u hortalizas para el mercado interior de Gran Canaria.
Puestos al lado del ordenador.
Francisco del Toro Valencia cuenta que la mayoría de las exportaciones que se han hecho de cactus adultos desde La Aldea han ido a parar el mercado alemán. Al parecer, los teutones tienen muy arraigada la idea de que estas plantas absorben las radiaciones de los ordenadores, por lo que es frecuente verlas en las casas al lado de estos aparatos.
Buscar alternativas para sobrevivir.
El alcalde de La Aldea de San Nicolás, Tomás Pérez, justamente en el momento en que acababa de enterarse de que Bruselas ha dado luz verde a la construcción de la carretera desde Agaete hasta La Aldea, manifestó que «este es un tremendo logro, que espero que a partir de ahora se agilice, porque es vital para la supervivencia de nuestra gente, porque la lejanía nos condiciona en todo, entre otras cosas, en el momento de llegar a los mercados locales.
Para Pérez, «parte de nuestro futuro, efectivamente, pasa por la diversificación de los recursos, entre ellos los agrícolas, sin olvidar los del turismo alternativo y otras actividades que son potenciales en nuestro municipio y que hasta hora, entre otras cosas por las malas comunicaciones que tenemos, no se han podido realizar».
El alcalde aldeano, refiriéndose a la diversificación agrícola que su municipio debe afrontar tarde o temprano, indicó que «esa es otra evidencia clara para nuestra supervivencia y, efectivamente, se han intentado cultivos complementarios, como el de los cactus, con el que acabó la competencia china, y ahora parece vislumbrarse que lo mejor será producir frutas, como el papayo, y hortalizas para el mercado interior».
Sin embargo, el primer mandatario aldeano insistió en que «todos estos proyectos necesitan de la nueva carretera, por lo que esperamos ahora, tras la decisión de Bruselas, que el Gobierno tramite la licitación de las obra lo antes posible».